Los beneficios por discapacidad permanente se dividen generalmente en dos categorías: discapacidad parcial, cuando el trabajador conserva algo de capacidad laboral, y discapacidad total, cuando la lesión impide volver a trabajar de forma permanente.
El cálculo del beneficio suele considerar el porcentaje de incapacidad determinado por un médico, el salario previo a la lesión y las tablas o fórmulas que establece la ley estatal para este tipo de casos.
Estos cálculos pueden ser complejos y las aseguradoras a veces subestiman el grado de incapacidad real. Una evaluación médica independiente y la asesoría de un abogado pueden ayudar a asegurar que el beneficio refleje el verdadero impacto de la lesión.